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viernes, 17 de julio de 2009

homework II

Como el hombre que escribe,
ese hombre conoce demasiado.
Todos esos rituales,
todos esos encantos!
Como si los congresos
y los objetos y las erecciones
no fueran suficiente.
Como si los galeones,
las guerras y las máquinas
no fueran suficiente.
Con los muebles usados,
él construye un árbol.
Ese hombre que escribe
tiene alma de pícaro.
Querido mío, ese hombre sos vos.

Sin nunca amarnos a nosotros mismos,
y odiando hasta nuestros
sombreros y zapatos,
nos adoramos uno a otro, mi amor.
Nuestras manos son suaves y celestes,
nuestros ojos esconden
temibles confesiones.

Hasta que nos casamos,
y los niños se escapan espantados.
La comida abunda
y no hay nadie dispuesto
a comerse las sobras.

Anne's Black Art

martes, 14 de julio de 2009

homework

Una mujer que escribe,
una mujer que siente demasiado.
Todo ese estar en trance,
todos esos presagios!
Como si los períodos,
los niños y las islas,
no fueran suficiente.
Como si los llorones, los chismosos,
como si las verduras
no fueran suficiente.
Ella cree que puede,
así nomás, guiar a las estrellas.
Una mujer que escribe
tiene alma de espía.
Querido mío, esa mujer soy yo.


Anne's Black Art

lunes, 13 de julio de 2009

las palabras

Hay que tener cuidado
con las palabras, aún más con aquellas
que se creen milagrosas.
Es por ellas que damos
lo mejor de nosotros,
a veces nos invaden como insectos
que nos dejan un beso
en vez de un aguijón.
Amables como dedos,
firmes como la roca
en que apoyás la cola;
pueden ser tanto flores como golpes.
Y sin embargo, amo esas palabras.
Son gaviotas que vuelan aquí adentro,
seis hermosas naranjas en mi falda.
Son árboles con flores,
las piernas del verano,
muestran del sol su cara apasionada.
Y otras veces no alcanzan las palabras.
Hay que tanto que quisiera al fin decir
imágenes, historias y demás,
que no encuentran palabras adecuadas,
y son las incorrectas que me besan.
De vez en cuando, vuelo como un águila
con alas no de pluma sino paja.
Pero voy advertida
y soy buena con ellas.
Las palabras, los huevos
deben ser manejados con cuidado.
Una vez que se rompen,
no es posible recomponer su estado.

Anne's Words

lunes, 11 de mayo de 2009

qué nos van a hablar de amor

para mi gran amiga lillì

Ephemera
 
 'YOUR eyes that once were never weary of mine
Are bowed in sotrow under pendulous lids,
Because our love is waning.'
                                                And then She:
'Although our love is waning, let us stand
By the lone border of the lake once more,
Together in that hour of gentleness
When the poor tired child, passion, falls asleep.
How far away the stars seem, and how far
Is our first kiss, and ah, how old my heart!'

Pensive they paced along the faded leaves,
While slowly he whose hand held hers replied:
'Passion has often worn our wandering hearts.'

The woods were round them, and the yellow leaves
Fell like faint meteors in the gloom, and once
A rabbit old and lame limped down the path;
Autumn was over him: and now they stood
On the lone border of the lake once more:
Turning, he saw that she had thrust dead leaves
Gathered in silence, dewy as her eyes,
In bosom and hair.
                                 'Ah, do not mourn,' he said,
'That we are tired, for other loves await us;
Hate on and love through unrepining hours.
Before us lies eternity; our souls
Are love, and a continual farewell.' 

William Butler Yeats
 

del taller de poesía

lunes, 30 de junio de 2008

Am I?

A woman who writes feels too much,
those trances and portents!
As if cycles and children and islands
weren't enough; as if mourners and gossips
and vegetables were never enough.
She thinks she can warn the stars.
A writer is essentially a spy.
Dear love, I am that girl.

A man who writes knows too much,
such spells and fetiches!
As if erections and congresses and products
weren't enough; as if machines and galleons
and wars were never enough.
With used furniture he makes a tree.
A writer is essentially a crook.
Dear love, you are that man.

Never loving ourselves,
hating even our hats and our shoes,
we love each other, precious, precious.
Our hands are light blue and gentle.
Our eyes are full of terrible confessions.
But when we marry,
the children leave in disgust.
There is too much food and no one left
to eat up all the weird abundance.

Anne Sexton, Black Art

From The Black Art, Anne Sexton.

who? what? no! she!